
Startup española convierte el plástico del Mediterráneo en productos industriales y ya ha retirado un millón de toneladas. Gravity Wave recicla redes de pesca y residuos marinos con ayuda de empresas y pescadores en el Mediterráneo.
El plástico flota en el mar como un recordatorio permanente de lo que somos: una civilización que cambia las playas por vertederos, los corales por residuos, y el oxígeno por microplásticos. Pero en este apocalipsis azul hay quien, lejos de resignarse, encuentra oportunidades. Estefanía Sales, del área de alianzas estratégicas de Gravity Wave, lo resume con precisión quirúrgica: “De la década verde ahora entramos a la azul; hay que invertir en el océano, que es el gran olvidado y es nuestro pulmón”. Así de poético y así de trágico.
La declaración tuvo lugar durante el Día Mundial del Océano (8 de junio), en plena cumbre de Niza sobre medio marino, donde las Naciones Unidas lanzaron su mensaje de socorro anual bajo el lema: «Maravillas oceánicas: sostener lo que nos sustenta». Spoiler: el equilibrio no está asegurado. El 90% de las grandes especies de peces está mermado y el 50% de los arrecifes de coral, destruidos. Parece que el mar está sufriendo una crisis de identidad… o de existencia.
Cada año, entre 9 y 14 millones de toneladas métricas de plástico se lanzan al océano como si fuera una papelera infinita. Pero no todo se ve a simple vista: los microplásticos dominan los conteos, según el estudio de Nature, “Distribución de microplásticos subsuperficiales en el océano”. Y si hablamos del mar Mediterráneo, la cosa se vuelve personal: según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se vierten 229.000 toneladas de plástico anualmente, lo que equivale, para quien necesite imágenes mentales, a más de 500 contenedores diarios.
“Nuestra misión es acabar con el plástico de los mares y los puertos… y convertirlo en materia prima que devuelva valor a la industria.”
Con este panorama, Gravity Wave ha decidido dejar de mirar y empezar a hacer. Su modelo: pescar plástico, reciclarlo y devolverlo a la industria como materia prima. No es redención ecológica, es capitalismo sostenible. Trabajan ya en más de 75 puertos de España, Grecia, Italia y Egipto, siendo estos dos últimos, por cierto, los campeones en contaminación mediterránea.
La operativa es sencilla de explicar, pero compleja de ejecutar: recoger el plástico, especialmente redes de pesca, separarlo en Valencia y reconvertirlo en nuevos productos. En España se centran en las redes; en otros países, todo vale. Barcos, pescadores, y toneladas de plástico en busca de un segundo destino.
¿Y qué sale de este proceso? Desde la recepción completa de un hotel en Portugal hasta stands en ferias internacionales como Fitur; pasando por trofeos, canastas de baloncesto recicladas, mobiliario urbano y hasta elementos decorativos. Como IKEA, pero con culpa ecológica incluida.
En solo cinco años, Gravity Wave ha retirado un millón de toneladas de residuos del mar. ¿Quién financia este milagro? Las empresas. 130 marcas colaboradoras y 7.000 pescadores aliados lo hacen posible. Ellos pagan por «limpiar su karma» y de paso integran el plástico reciclado en su cadena de producción. El marketing verde nunca fue tan literal.
La startup también se alinea con el famoso ODS17 (Objetivo de Desarrollo Sostenible número 17), el que promueve alianzas. A golpe de goles o ventas, la basura se convierte en mobiliario: por cada gol de un club deportivo, se retiraban 1.000 kilos de plástico del mar. Con una marca de coches, por cada vehículo vendido, un kilo menos en el fondo marino. Bancos, papeleras y parques pueden agradecer a un delantero o a un SUV su existencia.
“Por cada gol marcado o coche vendido, limpiamos el mar: así es como el activismo ambiental se vuelve tangible.”
Incluso han fabricado canastas recicladas con residuos marinos y redes de pesca, instaladas en zonas deportivas infantiles. Quién diría que una red de pesca abandonada podía acabar ayudando a encestar sueños.
Gravity Wave no solo limpia el mar, también destaca en tierra. Ha sido elegida entre las 35 startups más innovadoras y sostenibles del ecosistema emprendedor español, según el informe The Next 35 de PATIO Campus, presentado en el South Summit.
La selección, que partió de 280 candidatas, pasó por 70 semifinalistas y acabó en 35 ganadoras, tiene un dato relevante: el 51% de ellas lideradas por mujeres. Un liderazgo sostenible y feminizado que redefine las reglas del juego.
El objetivo de PATIO es simple, pero ambicioso: “Juntar a la corporación, que tiene un problema, con la startup, que tiene una solución”, explicó María Galdo, su directora de marketing. Y los retos no son menores: transición energética, tecnologías climáticas, nuevos materiales, movilidad sostenible o economía circular.
El top 10 de startups seleccionadas tiene nombres que suenan a ciencia ficción con propósito:
Puede que ninguna de estas soluciones detenga el cambio climático por sí sola, pero al menos no empeoran el panorama. Y eso, hoy en día, ya es revolucionario.
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