
Llevamos décadas ignorando las señales, como quien tapa una gotera con cinta adhesiva. Mientras hace unos siglos el mar aumentaba tres milímetros al año, ahora la media es de 20 centímetros desde 1880. Y si seguimos así, para finales de siglo en algunos puntos del planeta estaremos nadando sobre lo que antes eran calles. Pero tranquilos, ¿quién quiere preocuparse por eso cuando podemos seguir debatiendo si hace calor o frío según la temporada?
El informe que la ONU acaba de presentar no es una novedad en el sentido estricto. Nos han venido avisando, pero parece que necesitamos que el agua llegue literalmente a nuestras rodillas para hacer algo. Según el informe, desarrollado en conjunto con instituciones como la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el University College de Londres, la Universidad Humboldt de Berlín y el Instituto de Potsdam, el aumento del nivel del mar en los últimos 100 años ha sido más rápido que en los últimos tres milenios. Sí, 3.000 años, pero seguro que tú, lector, con tu auto eléctrico y tus bolsas de tela puedes cambiar el destino del planeta.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, presentó este «bombazo» de informe durante su visita a Tonga y Samoa, dos de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) del Pacífico. Y aquí viene la ironía: estos países, que apenas contribuyen al problema, serán los primeros en desaparecer bajo las aguas. Es como si los menos culpables fueran los que pagan el pato. Los habitantes de Fidji, Vanuatu y las Islas Salomón ya están haciendo las maletas, y no precisamente para irse de vacaciones. Porque, en serio, el mar literalmente les está comiendo el terreno. Y tú te quejas cuando sube la hipoteca.
El aumento del nivel del mar en los últimos 100 años ha sido más rápido que en los últimos tres milenios
El próximo 25 de septiembre 2024, líderes mundiales se reunirán en Nueva York para debatir lo que ya sabemos: que o hacemos algo, o la locura de Guterres—quien no duda en llamar a esto una «situación de locos»—se convertirá en nuestra realidad diaria. Pero ya sabemos cómo son estas cumbres: fotos, declaraciones grandilocuentes y luego, vuelta al business as usual.
No hay margen para la duda: el nivel del mar sube porque la temperatura global está subiendo, y el océano está absorbiendo más del 90% del calor extra que generan nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. ¿Sabes de dónde vienen el 85% de esas emisiones? Bingo: la quema de combustibles fósiles. Cada vez que enciendes el coche, o cargas tu móvil, o haces cualquier cosa que implique energía no renovable, estás metiendo otro grano de arena en esta montaña de problemas. Expansión térmica, lo llaman. El agua se calienta, se expande y voilà: el mar nos devora, literalmente.
El informe es claro: entre 1901 y 1971, el nivel del mar subía 0,13 cm por año. Desde 1971 hasta 2006, aumentó a 0,19 cm por año. Y entre 2014 y 2023, el ritmo se disparó a 0,48 cm por año, más del doble que la década anterior. ¿Estás viendo el patrón? Esto no se detiene, solo empeora.
Zonas costeras de baja elevación (LECZ, si quieres el acrónimo) serán las primeras en caer. Hablo de lugares que se encuentran a menos de 10 metros sobre el nivel del mar. ¿Te suena familiar? Claro que sí, porque ahí están algunas de las mayores ciudades del mundo y destinos turísticos que amas. Pero si el mar sigue subiendo, esas playas en las que te haces selfies podrían estar bajo el agua más pronto que tarde. Ah, y no olvidemos que en estas zonas se genera el 14% del PIB mundial y viven cerca de 1.200 millones de personas.
Entre 2014 y 2023, el ritmo se disparó a 0,48 cm por año, más del doble que la década anterior
¿Crees que solo afectará a islas remotas? Piensa de nuevo: grandes urbes como Nueva York, Tokio, Bombay o Miami estarán en la línea de fuego. Si pensabas que el cambio climático era un problema del «sur global», es hora de que despiertes.
No es solo cuestión de perder paisajes bonitos o destinos de vacaciones. El aumento del nivel del mar arruina todo: cultivos, infraestructuras, agua potable. El arroz, base alimentaria para millones de personas, no crecerá en tierras inundadas por agua salada. Las grandes ciudades costeras verán sus distritos anegados y millones de personas tendrán que mudarse tierra adentro. ¿Te suena bien la idea de vivir en un futuro donde las migraciones masivas no son opcionales sino obligadas?
Y lo mejor de todo: aunque limitáramos el calentamiento a 1,5 °C, que es el objetivo del Acuerdo de París, ya es tarde para evitar la subida del mar. ¿Qué tal esa sensación de impotencia?
Antonio Guterres, con su estilo habitual, no deja lugar a la ambigüedad: «El mundo debe actuar y responder al SOS antes de que sea demasiado tarde«. Es bonito, pero no tan fácil. Los líderes deben comprometerse de una vez a reducir las emisiones, acabar con los combustibles fósiles y, por supuesto, aumentar las inversiones en adaptación climática. Porque no es solo cuestión de dejar de quemar petróleo: es prepararnos para un futuro en el que las cosas ya no serán como antes. Si es que queremos llegar a ese futuro, claro está. Mientras tanto, sigue disfrutando de tu vida diaria. No pasa nada si el nivel del mar sube un poquito más, ¿verdad?
Ver / Descargar Informe de la ONU: Surging seas, in a warming world (en inglés).
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