
¿Te vas de vacaciones y no sabes con quién dejar a tu perro? Estas apps están cambiando las reglas del juego. Plataformas como Rover o Gudog permiten encontrar cuidadores de mascotas cerca de ti con solo unos clics.
Hay quien deja las llaves del coche a un extraño antes que a su perro. No exagero. En un país con casi siete millones de perros y cinco millones de gatos, la logística de las vacaciones ya no pasa por las maletas, sino por quién se queda con el bicho. Porque claro, meterlo en una guardería a las afueras es como mandar a tu hijo a un internado suizo: caro, incómodo y con horario rígido. Para eso están Rover y Gudog, las apps que funcionan como Airbnb, pero con menos toallas limpias y más babas.
Jennifer García, gallega de 39 años, lo tuvo claro cuando se le agotaron los favores familiares: “Entré en Rover y encontré cuidadora para Petri en dos horas”. Petri, una podenco de cinco años, ni se enteró del cambio. Con estas plataformas, uno puede elegir si el cuidador tiene jardín, niños, otros perros, o incluso si escucha reguetón (aunque esto último aún no lo filtran).
Hasta hace no tanto, si tus amigos huían cuando hablabas de vacaciones, solo te quedaban los refugios. Normalmente situados en las afueras, de esos donde el GPS se pierde y tú también. Además, se pagan por día completo y sin posibilidad de cancelar sin soltar lágrima y billete.
“No me gusta pensarlo como alojamiento gratis. Es una gran responsabilidad y una tarea a cumplir”.
Las apps, en cambio, permiten una flexibilidad casi milagrosa: “Hola, necesito dejar a la perra en dos horas”, y ya. Como una especie de Tinder canino donde no se busca amor, sino compromiso temporal y sin custodia compartida.
Rover y Gudog permiten filtrar cuidadores por ubicación, servicios y hasta afinidades emocionales. Hay paseos, alojamiento, visitas a domicilio y guardería de día. Basta con introducir raza, tamaño, código postal y fecha, y te aparece una galería de humanos dispuestos a alimentar, pasear y hablarle con voz de bebé a tu perro. El precio medio: entre 18 y 22 euros por noche o entre 5 y 10 euros por paseo. Y, cómo no, las reseñas. Porque sin estrellas, no hay confianza.
Ambas plataformas incluyen la posibilidad de conocer al cuidador antes. A veces se convierte en relación casi monógama: Jennifer, por ejemplo, ya solo confía en las mismas dos mujeres de siempre. La fidelidad emocional se hereda del perro al dueño.
Rover nació en EE.UU. en 2011 y llegó a España en 2018. A día de hoy, tiene más de 200.000 usuarios y cuidadores registrados en el país. Se presenta como el mayor marketplace del mundo para cuidado de mascotas, con operaciones en 16 países. Y como buen pez gordo, se ha comido a Gudog, su rival española, que pronto dejará de existir con ese nombre.
“Cuando me los tengo que llevar, no sé quién está más triste, si el enano o yo”.
Gudog no era poca cosa. Fundada en 2012 por Loly Garrido y Javier Cuevas, contaba con 1,5 millones de usuarios y operaba en ocho países. En julio, el mes del abandono involuntario, gestionaba una media de 20.000 solicitudes de noches de alojamiento. Garrido lo resume con claridad: “Desde 2012 hemos visto cómo la población canina y felina censada no ha parado de crecer en España”. Y el negocio, claro, tampoco.
Laura Beltrán, de 38 años, lleva casi una década usando Gudog. Su currículum incluye más perros que una perrera municipal. Aunque la mayoría de sus clientes no la encuentran por la app, sino al verla paseando con tres o cuatro mascotas en modo desfile. “Cuando me los tengo que llevar, no sé quién está más triste, si el enano o yo”, cuenta. Le pone tanta pasión que hasta da culpa cobrar. Pero cobra, por si acaso.
También están los nómadas del cariño animal. Es el caso de Matías Callone, argentino de 46 años, que desde 2015 ha recorrido medio planeta cuidando casas y mascotas a cambio de hospedaje, usando Trusted House Sitters. España, Francia, Nueva Zelanda… Ha paseado perros, gatos y hasta una cacatúa que, según él, era amiga de un perro. “No me gusta pensarlo como alojamiento gratis. Es una responsabilidad enorme”, dice. Normal: hay hijos que reciben menos cuidados que algunos de estos animales.
Claro, no todo el mundo traga con esto del Uber de los perros. Molly Claux, de 29 años y madre humana de un border collie llamado Coco, lo tiene claro: prefiere recomendaciones de amigos. “No me fío de que alguien entre en mi casa mientras no estoy. Le dejas carta blanca para que haga de todo”, afirma. Y no se refiere solo a comerse tus cereales favoritos.
Las plataformas intentan calmar estos temores con filtros, validaciones y garantías. Desde Gudog aseguran que solo el 9,36% de los perfiles registrados son aprobados. Rover también verifica identidades, recoge reseñas, y cubre servicios veterinarios si hay problemas. Además, tienen atención al cliente 24/7, como si estuvieras llamando al seguro del coche pero por un gato con ansiedad.
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