
Europa advierte a España sobre el reciclaje: sin cambios, el futuro es un vertedero
España y el reciclaje son como ese matrimonio que no sabe si seguir junto o tirarse los trastos a la cabeza. Cada vez que la Comisión Europea (CE) se pone a revisar los números, salimos perdiendo. Esto no es una simple regañina: es el enésimo tirón de orejas de Europa a través de este informe, y nosotros ni inmutados. ¿Por qué? Porque estamos cómodos en la basura. Nos han advertido, por activa y por pasiva, que así no llegamos al 2035 con los objetivos cumplidos. Pero ahí seguimos, juntando nuestros residuos municipales y llevándolos en tropel al vertedero como si no hubiera un mañana. En 2020, cuando ya íbamos con retraso, nuestra tasa de reciclaje se plantó en un paupérrimo 36,4%. Sí, más de 18 puntos por debajo de lo exigido por la directiva de residuos de la UE, que ya nos veía a todos reciclando al menos el 55% para 2025. Pero, ¿quién en España se molesta con los objetivos europeos? Nos encanta coleccionar suspensos.
Alemania, Austria, Bélgica y demás colegas del norte ya están aprobando, mientras que nosotros hacemos grupo con países que están igual de rezagados, o peor. Para añadir insulto a la herida, el 52% de nuestra basura en 2020 acabó en vertederos, un dato espeluznante cuando la media europea se mantiene en un 23%. Es como si estuviéramos empeñados en mantener nuestra basura como parte del paisaje.
Y aquí llega el golpe de pecho que nos damos cada vez que miramos el contenedor amarillo. Porque si hay algo que podemos reciclar y alardear de hacerlo es el envase. Los envases nos quedan bonitos, y por ahí sacamos pecho. La tasa de reciclaje de envases llegó a un 68,3% en 2020, superando incluso el objetivo europeo del 65% para 2025. ¡Olé nosotros! Pero, ojo, el envase es solo una pequeña fracción de la basura. En el resto, los datos se desploman, y nuestras calles siguen faltas de contenedores marrones para la materia orgánica. ¿Será que el español medio teme enfrentarse a su propio compost? Ni Nieves Rey, la directora de marketing de Ecoembes, se atreve a decirlo tan claramente, aunque insinúa que el contenedor amarillo fue nuestro acelerador, el disparo de salida. Pero, tras la primera curva, nos hemos quedado sin gasolina.
La tasa de reciclaje en España fue del 36,4% en 2020, dejándonos más de 18 puntos por debajo del objetivo comunitario para 2025
Por supuesto, la CE no se cansa de dar consejos: que si “pago por generación de residuos”, que si “sistemas de devolución y depósito”, que si “fomentar la reutilización de envases”… Pero, por aquí, la palabra pago nos hace saltar. Porque vamos a lo fácil, a fingir que hacemos nuestra parte mientras seguimos tirando ropa vieja en el contenedor verde o, si ya estamos hartos, en cualquier callejón, que para eso es gratis (e ilegal).

La parte más importante de nuestros residuos, la orgánica, nos tiene atrapados en la trampa del 11% de reciclaje. Como buenos “ecologistas de balcón”, reciclamos envases y nos olvidamos de lo que de verdad hace volumen. Los biorresiduos se nos quedan en los huesos, mientras que en otras ciudades europeas el compost ya forma parte del paisaje, casi como si fuera un símbolo de estatus. Nosotros no queremos saber nada de compostaje, y la digestión anaerobia nos suena a chiste. La ropa, ni hablar. Ya supone el 7% de la basura doméstica en España y sigue sin contenedor propio en casi ninguna calle, y claro, el resultado son los vertederos ilegales en cualquier descampado.
Y para rematar, la CE sugiere otra medida de esas que los españoles seguro tomaremos a risa: crear materiales de concienciación en inglés para los turistas. Vamos, que ya se ve a los británicos borrachos en la Costa del Sol reciclando con devoción después de leer un cartel. Es un toque de burocracia que solo puede venir de Bruselas.
En España, cuando se trata de leyes y compromisos, preferimos el teatro. La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados debería, en teoría, solucionarnos el problema. La teoría está clara, pero ya sabemos cómo va el guion: si no hay presión desde Bruselas, seguimos como estamos. La ley promete mucho, que si recogida de residuos orgánicos en todos los municipios, que si planes de reciclaje más eficientes… Pero lo que pasa al final es que los papeles y el cartón se amontonan sin clasificación, y los ayuntamientos dicen que “no hay dinero” para implementar la recogida separada. Así nos va.
La parte más importante de nuestros residuos, la orgánica, nos tiene atrapados en la trampa del 11% de reciclaje, muy por debajo de los estándares europeos
Por eso, cuando el comisario de Medio Ambiente de la UE, Virginijus Sinkevičius, advierte que los países que no cumplan seguirán lastrados en el desarrollo de una economía circular, aquí nos encogemos de hombros. Porque es más fácil ignorar una directiva y seguir acumulando basura que implementar medidas que suponen esfuerzo. España, en este sentido, sigue fiel a su mantra de procrastinación colectiva.

En el fondo, si seguimos así, España no va a salir del círculo vicioso de la basura. Hay que asumirlo: lo de cumplir las normas de la Unión Europea nos da pereza, y el reciclaje es un compromiso que estamos acostumbrados a eludir. ¿Cómo cambiarlo? Se necesitaría algo más que unas normativas bonitas. Necesitaríamos una estrategia de impacto, que implique no solo a los gobiernos locales, sino también al sector privado. ¿Quién si no debería gestionar sus propios residuos? Las empresas de productos deberían asumir su parte en el reciclaje de lo que producen, y dejar de externalizar la responsabilidad a ciudadanos que bastante tienen con sobrevivir.
Al final, España va camino de ser el eterno alumno que suspende en la asignatura de la sostenibilidad. Cada kilo de basura que tiramos sin pensar es un recordatorio de que no estamos listos para ser parte de la Europa del reciclaje y la economía circular. Porque, para eso, haría falta más que leyes y recomendaciones; haría falta voluntad de cambiar. En este país, todavía nos falta mucho para eso.
Haz que tus productos y servicios sean visibles para quienes valoran el cuidado del planeta, conecta con nuevas empresas y consumidores responsables mostrando el compromiso ecológico de tu negocio. Contribuyamos juntos a un entorno más saludable y próspero para las próximas generaciones

Nuevo Estatuto de la AEMET: más ciencia, menos burocracia y un papel clave ante el cambio climático en España. La AEMET se…

La Ludwigia grandiflora avanza en Madrid y amenaza la Casa de Campo. Así funciona esta invasión silenciosa. Una planta invasora pone en…

Startup española convierte el plástico del Mediterráneo en productos industriales y ya ha retirado un millón de toneladas. Gravity Wave recicla redes…

Cee, costa de ballenas: factoría fantasma, rorcuales varados, arte urbano y bioluminiscencia para una Galicia crítica e inolvidable. De factoría a mirador:…

España supera los 47.000 puntos de recarga eléctrica, pero ¿es suficiente para impulsar la movilidad sostenible? Aumentan los cargadores rápidos en España,…