
¿Buscas un destino único? Villajoyosa será tendencia mundial en 2025. Turismo sostenible, playas tranquilas y calles llenas de color te esperan en este rincón alicantino
Hablemos claro: si pensabas que el turismo sostenible era un invento de urbanitas con culpa, más vale que eches un vistazo a Villajoyosa, la nueva perla del turismo mundial. Sí, mundial. Porque no lo digo yo, ni tampoco un influencer de turno con ganas de postureo. Lo dice Booking, esa plataforma que bien podría gobernar el mundo a este ritmo. Según su último informe, el pequeño municipio alicantino estará entre los destinos de moda de 2025. Y, ojo, es el único español en la lista. Esto no es poca cosa en un país donde la paella es patrimonio de la humanidad y las playas son nuestra versión del Coliseo romano.
El estudio no se queda corto en credenciales: más de 27.000 personas encuestadas en 33 países distintos. Con ese nivel de representatividad, cualquiera se atreve a discutirles. Villajoyosa, conocida por su nombre de novela histórica en valenciano –La Vila Joiosa–, aparece junto a otras ciudades internacionales que prometen convertirse en lo que Bali era en 2010: ese destino que visitas para subir fotos a Instagram, pero del que vuelves diciendo que has vivido «una experiencia enriquecedora».
Según Booking, lo que convierte a Villajoyosa en un destino especial son sus calles de casas de colores. Esas fachadas pintorescas que parecen una versión mediterránea de un cuento de Hans Christian Andersen no están ahí solo para hacer bonito. Su origen, dicen, era práctico: ayudaban a los pescadores a identificar sus casas desde el mar. Sí, antes de que el GPS convirtiera nuestra capacidad de orientación en una broma, los colores hacían de brújula. Ahora, esas casas son un reclamo turístico que tiene a los urbanitas de medio mundo salivando.
Pero lo que realmente seduce a los turistas internacionales no es solo el color. Es la calma. Villajoyosa se vende como un refugio para familias multigeneracionales que buscan algo más que el ruido y la masificación de Benidorm o Torrevieja. Es decir, los vecinos no tendrán que competir con hordas de despedidas de soltero ni con guiris que confunden sangría con agua. Aquí la cosa va de relajarse y de disfrutar de la «experiencia cultural». Palabras mayores.
Villajoyosa tiene calles encantadoras con casas coloridas, pintadas originalmente para ayudar a los pescadores a identificar sus casas desde el mar
Y no es casualidad. Desde el Ayuntamiento se han puesto las pilas para posicionar el municipio como algo más que otro punto en el mapa de la Costa Blanca. Villajoyosa ya fue elegida el año pasado como el «mejor destino secreto de Europa». Y este reconocimiento no es producto de la casualidad ni de un algoritmo que se ha vuelto loco, sino de una estrategia consciente que mezcla sostenibilidad y tecnología.
Aquí es donde entra en juego el verdadero giro de guion: la Smart Office, una iniciativa que más que una oficina parece el cuartel general de un villano de James Bond, pero en versión ecologista. Esta oficina inteligente tiene una misión muy clara: transformar Villajoyosa en un Destino Turístico Inteligente (DTI). Traduzco para los que no estén familiarizados con la jerga burocrática: se trata de utilizar tecnología, datos y coordinación para que el turismo sea algo más que colapsar playas y agotar recursos naturales.
La Smart Office trabaja recopilando datos de todos los departamentos municipales –desde turismo hasta medioambiente– y con esa información diseña estrategias adaptadas a las necesidades reales del municipio. ¿Suena aburrido? Tal vez. ¿Funciona? Pues eso dicen. El objetivo es ambicioso: optimizar la gestión del turismo, fomentar la sostenibilidad y posicionar a Villajoyosa como punta de lanza en innovación turística. Y todo esto financiado, cómo no, por los fondos Next Generation EU. Porque si algo ha quedado claro con la pandemia es que la Unión Europea tiene la billetera preparada para cualquier proyecto que incluya las palabras «sostenibilidad» y «digitalización».
Rosa Llorca, la edil de Turismo, lo explica con ese tono que mezcla orgullo y diplomacia: «Villajoyosa necesita despegar y estar a la vanguardia en el ámbito turístico». Traducción: no queremos ser Benidorm, pero tampoco quedarnos atrás mientras el resto de destinos se actualizan.

La Smart Office no trabaja sola. Es parte de un plan mayor, el Plan de Sostenibilidad Turística en Destinos (PSTD), que busca garantizar que el turismo no se coma a Villajoyosa por el camino. Este plan abarca desde la formación de profesionales hasta la comunicación estratégica, pasando por la gestión de datos y la gobernanza. En otras palabras, quieren asegurarse de que los turistas vengan, disfruten y se vayan dejando algo más que huellas en la arena.
Este enfoque es interesante porque rompe con la narrativa de «cuantos más turistas, mejor». Aquí lo importante no es llenar hoteles, sino hacerlo de forma sostenible. Si lo logran, Villajoyosa podría convertirse en un modelo a seguir para otros municipios costeros. Y, quién sabe, quizá el turismo del futuro pase por aprender de este pequeño pueblo alicantino.
Ahora bien, no todo es color de rosa. El verdadero reto será mantener la autenticidad de Villajoyosa mientras crece su popularidad. Porque si algo nos ha enseñado la historia reciente es que el turismo masivo tiene un talento especial para convertir lo genuino en una caricatura de sí mismo. ¿Recuerdan lo que pasó con Venecia? Exacto.
El objetivo es optimizar la gestión del turismo, fomentando un desarrollo sostenible y adaptándolo a las nuevas tecnologías
Pero, por ahora, Villajoyosa parece tenerlo todo bajo control. Sus casas de colores siguen ahí, sus playas no están abarrotadas y la gente sigue disfrutando de un ambiente relajado. La pregunta es: ¿cuánto durará? ¿Logrará este pequeño pueblo alicantino mantener el equilibrio entre ser un destino turístico de moda y seguir siendo un lugar auténtico y tranquilo?
En un mundo donde el turismo está tan saturado que ya hay listas de «destinos que debes evitar», Villajoyosa se presenta como una alternativa. Un lugar que no solo busca atraer turistas, sino hacerlo de forma responsable. Un pueblo que apuesta por la sostenibilidad sin renunciar a sus raíces. En definitiva, un ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas bien en un sector que, muchas veces, parece más interesado en el beneficio rápido que en el impacto a largo plazo.
Así que, si estás buscando tu próximo destino, quizá sea hora de considerar Villajoyosa. Pero haznos un favor: respeta el lugar. Porque si algo está claro es que Villajoyosa no quiere ser otro pueblo más devorado por el turismo masivo. Quiere ser algo mejor. Y, por ahora, va por el buen camino.
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