
Sangüesa lanza un sistema pionero de reciclaje con retorno de envases y logra recuperar 80.000 latas y botellas en mes y medio. Navarra prueba con éxito el sistema SDDR: diez céntimos por envase y una ciudadanía ejemplar en Sangüesa.
En un país donde reciclar a veces se reduce a «tirar el cartón al contenedor azul cuando no llueve«, Sangüesa ha decidido tomarse en serio eso de la economía circular. Esta localidad navarra se ha convertido en la primera en todo el Estado en poner en marcha un proyecto piloto basado en el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). La idea es sencilla y lógica: si te cobran por el envase, te lo devuelven cuando lo retornas. El experimento se desarrolla entre el 1 de junio y el 31 de agosto, como una especie de Erasmus medioambiental impulsado por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente —a través de la Oficina de Prevención de Residuos y de Impulso a la Economía Circular (OPREC)—, con el apoyo de la Mancomunidad de Servicios de la Comarca de Sangüesa.
¿Qué hay que hacer para participar? Comprar una bebida en lata o botella de plástico de menos de tres litros (agua, refrescos, cerveza o zumo) y pagar diez céntimos extra. Ese pequeño «peaje» se reembolsa si devuelves el envase en las máquinas colocadas estratégicamente: una en el número 23 de la calle Mayor y otra en el supermercado BM. También es posible hacerlo a mano en los comercios locales adheridos.
«Lo que tiene valor no es un residuo, sino un recurso de valor que no se abandona.» – Aitor Sola
En total, diez establecimientos de Sangüesa colaboran activamente en esta experiencia piloto. Sí, solo diez, pero no se puede decir que no estén arrimando el hombro. Al menos, por ahora, mientras no llegue una normativa estatal que obligue a todos a subirse al carro del reciclaje.
A mitad de camino del programa, la directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña, y el presidente de la Mancomunidad de Sangüesa, Aitor Sola, han presentado los primeros datos: 80.000 envases recuperados en solo mes y medio, lo que equivale a un 75 % de retorno respecto a los puestos en el mercado. Un número que no solo impresiona por la cifra en sí, sino por lo que implica: cuando se recompensa, la gente responde. Sorpresa.
Bretaña, con tono casi maternal, ha felicitado a los sangüesinos por su «comportamiento ejemplar» y ha subrayado algo importante: los envases están dejando de aparecer en la basura común. Es decir, la fracción resto empieza a respirar un poco más tranquila, porque menos botellas y latas acaban en el vertedero.
«Con este sistema mejoramos la fracción resto impidiendo que esas latas y botellas acaben en el vertedero.» – Ana Bretaña
Aitor Sola, por su parte, no ha escatimado en orgullo local: «Con todo el esfuerzo realizado para sacar adelante la prueba, es un orgullo que se lleve a cabo en Sangüesa». También ha querido poner el foco en quienes realmente hacen que esto funcione: las personas. “Lo que tiene valor no es un residuo, sino un recurso que no se abandona”, ha recalcado. Un lema digno de camiseta o, mejor aún, de cartel en los contenedores de toda España.
Claro, no basta con poner máquinas. Durante el primer mes, el Gobierno de Navarra también ha impulsado una campaña informativa que ha pasado por colegios (con talleres y actividades para jóvenes), comercios (con stands explicativos), centros de jubilados y hasta el Complejo Deportivo Municipal Cantolagua. No se ha dejado títere sin informar, ni grupo sin intentar seducir con la lógica del reciclaje con recompensa.
El SDDR no es ninguna marcianada navarra. Es un sistema con solera internacional. Alemania, Suecia, Países Bajos o Lituania llevan años aplicándolo con éxito. En Lituania, por ejemplo, pasaron de un triste 40 % de retorno a más del 92 % en solo dos años. No hace falta reinventar la rueda, basta con dejar de empujarla cuesta abajo sin frenos.
Este proyecto en Sangüesa es más que un experimento local. Es el primer paso hacia la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de latas, botellas y briks en todo el Estado. Se espera que la ley lo active a partir de noviembre de 2026. Hasta entonces, quizá tengamos tiempo para aprender que un envase no termina su vida en la papelera del parque.
Que un pueblo como Sangüesa se haya convertido en laboratorio nacional no es casualidad. Es, más bien, una advertencia a quienes creen que el cambio solo puede venir de las grandes ciudades o de legislaciones europeas. A veces, basta con diez céntimos y un poco de voluntad colectiva para empezar a hacer las cosas bien.
Haz que tus productos y servicios sean visibles para quienes valoran el cuidado del planeta, conecta con nuevas empresas y consumidores responsables mostrando el compromiso ecológico de tu negocio. Contribuyamos juntos a un entorno más saludable y próspero para las próximas generaciones

Nuevo Estatuto de la AEMET: más ciencia, menos burocracia y un papel clave ante el cambio climático en España. La AEMET se…

La Ludwigia grandiflora avanza en Madrid y amenaza la Casa de Campo. Así funciona esta invasión silenciosa. Una planta invasora pone en…

Startup española convierte el plástico del Mediterráneo en productos industriales y ya ha retirado un millón de toneladas. Gravity Wave recicla redes…

Cee, costa de ballenas: factoría fantasma, rorcuales varados, arte urbano y bioluminiscencia para una Galicia crítica e inolvidable. De factoría a mirador:…

España supera los 47.000 puntos de recarga eléctrica, pero ¿es suficiente para impulsar la movilidad sostenible? Aumentan los cargadores rápidos en España,…